Lentes y prismas

Las lentes oftálmicas se pueden prescribir bien para compensar un defecto refractivo, bien para conseguir que el sistema visual funcione de una manera más eficiente.

Por tanto, podemos distinguir dos tipos de uso de las lentes como tratamiento, las destinadas a compensar, y las destinadas a potenciar el sistema, haciendo así un efecto terapéutico sobre el sistema visual.

El tipo de potencia puede ser:

  • Positiva: se utilizan para compensar la hipermetropía; ayudan a relajar la acomodación, porque “sustituyen” la función del cristalino, por eso también se utilizan para la compensación de la presbicia. Permiten disminuir el esfuerzo de la convergencia.
  • Negativa: se utilizan para compensar la miopía; estimulan la acomodación; y aumentan o estimulan la convergencia.

Cuando usamos lentes para mejorar a eficacia del sistema, el objetivo de la lente no es compensar ningún defecto refractivo, sino modificar la acomodación, el “esfuerzo” que tiene que hacer el sistema visual para mantener la imagen única, la apreciación del tamaño de los objetos, la localización espacial y de forma global la percepción de nuestro entorno.

Habitualmente usamos lentes de baja potencia aunque producen grandes cambios en el procesamiento visual.

También es habitual la combinación de estas lentes con prismas.

Un prisma óptico es una lente que al mirar a través de ella se observa un desplazamiento aparente del objeto que se fija.

Al igual que las Lentes Refractivas, el Prisma puede tener un objetivo compensador o un uso Comportamental (prismas gemelos).

Los Prismas Compensatorios se usan:

  • Cuando la persona tiene dificultad en alinear los ejes visuales produciéndole molestias visuales como dolores de cabeza, mareos, DIPLOPIA (visión doble horizontal o vertical).
  • En ESTRABISMOS, proporcionando un estimulo para que la persona realice un cambio en la visión binocular o para compensar la desviación del ojo estrabico.

De la misma manera se pueden usar los prismas para mejorar el rendimiento visual, para modificar la percepción del espacio llevando a la persona a cambiar su postura visual y corporal.